¿A dónde han ido a parar todos los hombres buenos?

screen-capture-8Hace poco leí un libro que sugiere que nuestra cultura ha tratado de convertir a los hombres buenos en mujeres: más bonitos, más tiernos, más amables, más compasivos, y conocedores de la moda. Perdóneme por decir lo obvio, pero los hombres no son mujeres. (Que conste, las mujeres tampoco son buenos hombres.) Después de todo, Dios nos creó de modo diferente. «Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó» (Génesis 1.27). Tanto hombres como mujeres reflejan la imagen de Dios, pero en distintas maneras.
Estoy convencido de que una de tales maneras más significativas tiene que ver con el modo en que usamos nuestra hombría. Dios creó a los hombres para que tuvieran el corazón de un guerrero, colocando dentro de nosotros un deseo de ponernos en pie y luchar por lo que es puro y lo que es verdadero. Un hombre tiene el corazón de un guerrero. Tú tienes corazón de guerrero. Anhelas una pelea. Ese es diseño de Dios, no nuestro.”“Eso no quiere decir que los hombres deban ser machos agresivos y rufianes dominantes. (Tampoco significa que las mujeres no puedan luchar por lo que también es correcto.) Simplemente quiere decir que Dios ha plantado dentro de cada hombre el deseo divino de pelear por la justicia.

Excerpt From: Groeschel, Craig. “Pelea.” Vida, 2014-08-01. iBooks.

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