El más temible enemigo

“Si el dice que soy tonto, tal vez tenga razón”

Son numerosas las personas que me preguntan cual es una las enseñanzas más importantes que he aprendido en estos años de estar conociendo de Dios.
Casi siempre mi respuesta va relacionado con lo mismo: Mantener mi corazón blando y no endurecido.
Me quiero explicar. Para mi “la madre de todos los pecados”, aquel pecado que tiene la posibilidad de destruir una persona, aniquilar a toda toda una familia, hacer miserable a toda una nación, se llama
ORGULLO. Es el peor pecado, el que nos limita y destruye.

    1 Pedro 5:5
    Del mismo modo ustedes, los jóvenes, deben obedecer la autoridad de los líderes de la iglesia. Todos deben tratarse con humildad, pues la Biblia dice:
    «Dios se opone a los orgullosos,
    pero brinda su ayuda a los humildes. »

En su libro “Liderazgo que perdura en un mundo que cambia”, el Dr. John Haggai nos cuenta lo siguiente:

En cierta ocasión Abraham Lincoln firmó una orden para transferir ciertos
regimientos para complacer a un cierto oficial. El Secretario de Guerra,
Stanton, convencido que el Presidente había cometido una grave equivocación, se
negó a llevar a cabo dicha orden. “¡Lincoln es un tonto!”, gritó furioso.
Cuando Lincoln se enteró de lo que había dicho Stanton, contestó: “Si Stanton ha
dicho que soy tonto, debo serlo, porque casi siempre tiene razón. Iré y me
enteraré por mi mismo del asunto”.
Así lo hizo y cuando Stanton lo convenció de que la orden había sido una
equivocación, Lincoln la retiró tranquilamente.

Parte de la grandeza de Lincoln se debió al hecho de que fue capaz de elevarse
por encima de la sensibilidad en cuanto a la opinión que los otros pudiesen
tener de él. No era fácil ofenderle y en su humildad estaba siempre dispuesto a
aceptar las críticas, demostrando una fortaleza que muy pocos dirigentes han
sido capaces de igualar

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