Necesitamos un Pablo y un Timoteo.

Le hicimos algunas  preguntas a una  señorita que pasaba mucho tiempo sintiendo depresión, aburrida de la vida y murmurando de la iglesia y su liderazgo: ¿A quién estas discipulando? ¿Quien te esta discipulando? ¿Cuando fue la ultima vez que le compartiste el Evangelio a alguien?

La asombrosa respuesta (quizás no sea una sorpresa para algunos pastores) fue: “No estoy discipulando a nadie y nadie quiere discipularme. No recuerdo cuando fue que compartí el evangelio en la ultima ocasión, por otra parte nadie me ha dicho que lo haga. Estoy esperando instrucciones para hacer esto”

La Biblia nos refiere unas palabras de Pablo a su discípulo Timoteo:

1 Timoteo 2:2

Tú has oído lo que les he enseñado a muchas personas. Ahora quiero que enseñes eso mismo a cristianos en los que puedas confiar, y que sean capaces de enseñar a otros.

Como podemos observar, el mandato de de Pablo es que Timoteo pudiera multiplicar su vida en personas que fueran fieles, confiables.

¿Como podemos identificar a un posible discípulo? ¿Qué buscar en la persona?

  • Deseo de crecer ( Mateo 16: 24-25)
  • Disponible ( Lucas 9:57-62 )
  • Transparente ( Proverbios 28:13  )
  • Enseñable ( Proverbios 8:33, 19:20  )
  • Obediente ( Santiago 1:22 )

Si puedes notar en cada uno de los versos que te presentamos, un cristiano que no tiene quien le enseñe y  lo encamine en la vida y en la iglesia, y que no tiene una persona en quien multiplicar lo que Dios le ha enseñado, esta prácticamente desperdiciando un tiempo valioso.

Cuando nos olvidamos de algunas de estas características o las pasamos por alto hacemos una mala elección.

Todos los que deseamos tener un discipulo podemos usar los siguientes pasos:

  1. Orar
  2. Identificar al discípulo.
  3. Hacerle “el reto”. Mateo 9:9, Mateo 19:21
  4. Usar la Espiral (La formación espiritual de las iglesias Gran Comisión). Estos se pueden encontrar en la pagina de liderazgo hoy.
  5. Practicar los cuatro cuadrantes del discipulado

Estos cuadrantes  son:

I. Entrenar en lo básico al discípulo.
(Yo hago, mientras tu observas proactivamente)

II. Entrenamiento con vista en la inter-dependencia
(Yo hago, tu haces)

III. Entrenamiento con vista en la transición
(Yo observo proactivamente, tu haces)

IV. Entrenamiento de afinamiento
(Ya estas preparado, yo tengo mi asistente)

Exhorta a todos los miembros de tu grupo a que tengan al menos a un Pablo y al menos a un Timoteo. Por otra parte ayuda a todas las personas a tu alrededor a organizarse, aliéntalos a compartir de su vida. Discipular es mas que solo compartir una lección, lo cual es muy bueno, es brindar amistad, tener paciencia, transferirse valores de la vida mutuamente.

Definitivamente, necesitamos un Pablo y un Timoteo

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