CAMINANDO POR FE


En el libro de los Hechos, Lucas escribió acerca de un momento en particular de la vida de la iglesia. Los santos estaban dedicados a la enseñanza de los apóstoles, partían el pan juntos, oraban juntos, compartían lo que tenían y hablaban del Evangelio con valentía… Luego el autor continua diciendo: ” Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración .” ( Hechos 2:47). Y es nuestra oración que Dios reproduzca este tipo de actos heroicos aquí en Monterrey en este tiempo presente.

Sin duda alguna, Dios ha bendecido las diferentes etapas por las cuales hemos pasado y por las que estamos pasando. Una primera etapa de consolidación ha resultado en 2 reuniones generales de fin de semana y mas de 100 personas reuniéndose con nosotros en estos 4 meses desde que comenzó nuestra iglesia el 17 de septiembre del 2006. Estamos pensando ya en mudarnos a un lugar más grande para finales de abril.

Es muy animante ver las vidas de las personas transformadas, justo frente a nuestros ojos, por la Palabra de Dios y sus principios. No hay recompensa mas grande que ver a hombres y mujeres tomar la decisión de aceptar a Jesucristo como Salvador y luego la decisión de seguirlo. Dios nos ha dado 5 veces más personas que las que originalmente nos mudamos desde Honduras. Y créeme, ¡es únicamente por la gracia de Dios! Personas ya se han bautizado , han adquirido el hábito de reunirse semanalmente en la iglesia, aun si viven muy largo. Nuestro primer servicio el domingo por la mañana esta mas orientado a los hermanos que ya estamos allí, es un poco mas de ‘carne’. Nuestra segunda reunión de domingo esta mas orientada al no-creyente y ya estamos alcanzando nuestra capacidad máxima! Estamos orando al Señor para poder movernos a un salón más amplio en el mismo edificio. ¡Que buen problema el que tenemos! ¿no lo creen?

Dios ha puesto en nuestro corazón el deseo de ver 350 personas para fin de año reuniéndose con nosotros. El número no es lo más importante puesto que ya sabemos que cada numero tiene un nombre y cada nombre tiene una serie de heridas y necesidades que llenar.

Si bien es cierto toda buena dadiva y todo don perfecto descienden de lo Alto ( Santiago 1:17) y si bien es cierto también que Dios nos ha bendecido mucho, nuestra iglesia enfrenta muchos retos. La misma iglesia que vemos en Hechos 2, creciendo y creciendo, va a sufrir terribles persecuciones unos capítulos más adelante. Y así como esa iglesia, nuestras necesidades hoy en día son significativas: nuestra necesidad de sabiduría, nuestra necesidad de oración y nuestra necesidad de más recursos.

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