“It’s Not Gay to Straight. It’s Lost to Saved”: Lesbian Reveals How God Radically Transformed Her View of Homosexuality

January 4th, 2018

Kelsey StraeterDecember 29, 2017

Emily Thomes was 15 when she started dating a girl who lived down the street from her. Shortly after, she came home with a hickey that her dad spotted.

Without hesitation, she told her father, “I love her. It’s a girl, and I’m gonna be with her, and this is how it is.”

Emily knew that she could either cower away, or own her homosexual lifestyle—so she decided she was going to own it.

She serial dated women for years, fullying justifying her actions by twisting Christianity into a religion that fit her lifestyle.

Like many people in today’s culture, Emily clung to a watered-down version of the Gospel that said, “God being love meant God was nice and God was chill with what you were cool with.”

Her mantra was “judge not.” She wholeheartedly believed that if you were really Christian, you were on her side, and if not, you were a legalist who needed to reread what God was really all about.

That was until she attended a life-changing Bible study at the age of 22, where God completely uprooted her ‘backwards thinking’ and misconceptions about His character.

Emily started to Google verses on homosexuality, and then went straight to her Bible to read God’s Word with fresh eyes.

“That day it’s like my eyes were really opened. I was amazed at the grace He’d shown me,” says Emily.

For the first time, she realized she had it all wrong. Along with the drunkards and other sinners, she saw that those who engaged in homosexuality were also on the list of those who wouldn’t enter the kingdom of God. Thankfully, the following verse offered hope for her redemption—along with all those who would repent of their sinful nature, by the blood of Jesus Christ.

It was the catalyst that shifted Emily’s view on homosexuality and her relationship with God forever.

“People say to me all the time, ‘I was born this way.’ I say ‘okay yeah me too,’” says Emily of her romantic affections toward women. “You’re not born with right affections. That’s why Jesus had to come. You feeling a desire to sin just proves you need grace like me. It’s not gay to straight, it’s lost to saved. God calls us not to heterosexuality but to holiness. Even though the world would paint a totally different story about what sexuality is and isn’t, God’s word is clear, and He can save, and He does…and He will.”

Watch the rest of Emily’s powerful testimony in the Anchored North interview below:

Aborto: El juego de las definiciones

December 28th, 2017

Buscar descartar a un embrión como un “ser humano” esperando que tenga “conciencia”, es lo que se conoce como el “juego de las definiciones” que crea un marco juridico en el espectro de la agenda política/social para el aborto.

Básicamente el juego de las definiciones consiste en crear nuevas connotaciones y juegos de palabras que puedan habilitar ciertas leyes.

Estás nuevas definiciones buscar excluir al embrión/feto como un ser humano, e igualmente aplica en el humano recién nacido (irracional), a las personas con daño cerebral y a aquellas con un retraso mental severo. Todo dependería de si es la capacidad racional activa o potencial la que define a la persona, según esta nueva y manipuladora definición. Esto recuerda la manera de pensar de algunos científicos del gobierno nazi, que habilitó el asesinato de muchos seres humanos en el altar de “la ausencia de conciencia”.

Por este “juego de definiciones” es que también se habilita la eutanasia. El razonamiento que quita vida a los seres humanos en este contexto es el siguiente: “Si no piensa, no es un ser humano, no merece vivir si no nos conviene”

En otras palabras, esta manipulación de las definiciones, es otro intento de legitimar el asesinato de un embrión. Contundentemente podemos afirmar que no es la conciencia la que nos hace “seres humanos”. No somos seres humanos solamente por “tener conciencia”.

Las células de la mayoría de los organismos pluricelulares poseen dos características de las que carecen los unicelulares: la asociación y la especialización. Nuestras células se organizan en tejidos, adquiriendo unas características determinadas que les permitirán realizar una función específica dentro de la gran comunidad biológica que es nuestro cuerpo. Podría decirse que somos individuos compuestos de individuos. Un cúmulo de células asociadas se distribuyen las tareas y se constituyen en un organismo más complejo. En resumen, somos una galaxia de millones de galaxias.

Visto de este modo, podríamos considerar al embrión como un individuo (ser pluricelular con identidad genética propia) en las fases iniciales de su desarrollo. Si el embrión pertenece a la especie humana, entonces lo podríamos catalogar como ser humano en desarrollo.

¿Cuál es el meollo del asunto? Es bastante obvio que la consecuencia inmediata de este juego de definiciones sería la prohibición total del aborto, de la investigación con embriones, incluso de la manipulación de estos como parte de las técnicas de fertilización. Algunos anticonceptivos, como la píldora de emergencia o el DIU podrían considerarse ilegales. Muchas mujeres se verían obligadas a llevar a término su embarazo contra su voluntad, y probablemente aumentaría el número de abortos clandestinos.

Resulta evidente que la “humanización” del embrión causaría más molestias que otra cosa. Estos efectos prácticos aportarían una razón de peso para explicar porqué es tan difícil que se reconozca al embrión como un sujeto digno de derechos: no conviene que lo sea. Y en el ámbito político y social, cuando algo no conviene, siempre se encuentran medios para que no ocurra.

Por eso es importante buscar una alternativa viable a buscar eliminar los abortos clandestinos y proteger la vida de la mujeres sin quitarle la vida a un ser humano, en desarrollo, pero tan humano como cualquiera de nosotros.

Testimonio poderoso de una ex feminista radical

December 11th, 2017

Tomado de Varones Unidos

“Las mujeres en el movimiento feminista no son de ninguna importancia, nos usan para avivar el fuego del odio” – Sara Fernanda Giromin

La co-fundadora de la sucursal brasileña de la organización feminista radical “Femen” Sara Fernanda Giromin, renunció públicamente al feminismo y pidió perdón por su comportamiento agresivo.

Sara ya había expresado su arrepentimiento por abortar a su primer hijo en Octubre, luego de admitir que el nacimiento de su segundo hijo cambió su actitud hacia el aborto.

Desde el nacimiento de su hijo, Sara ha renunciado no solo al feminismo, sino tanto a la ideología de género, como a su propia bisexualidad.

Sara explicaba Read the rest of this entry »